Volviendo
ya de noche de Uncastillo, en una curva entre los Puentes del Arba y la Peña los Aires, justo antes
de la Revueltica
de León, vi un día una mofeta. Lo
juro. No iba sola en el coche, y mi
compañera de trabajo también fue compañera de visión: tomo la curva con el
coche, ya en segunda que se nota la pendiente, y los focos iluminan entre los
pocos matojos que hay en el borde de la carretera una mofeta. Tal cual los
dibujos animados. Automáticamente comienzo a gritar: una mofeta, una
mofeta!!!!!! Mi copilota está gritando
también, nos ponemos como locas, sigo conduciendo como una autómata y ya casi
en la residencia, junto al cartel que atestigua que Luesia es una villa, freno
en seco y volvemos a gritar entre nosotras, emocionadísimas. ¿¿ Quién tiene la
suerte de ver una mofeta hoy día??? ¿Es como la de Walt Disney, a rayas negras
y blancas!, gritaba mi amiga…
Ciertamente
poca gente tiene la suerte de ver mofetas, como bien nos explicó después algún
alma caritativa. Nos enteramos así de
que mofetas solo hay en Norteamérica y que es más probable que en realidad
fuera un tejón, que además gusta de salir de noche… el tema dio que hablar en nuestro trabajo en
Uncastillo (One Castle para los amigos), provocó que mis primos se rieran de mí
durante un tiempo, y me hizo perder credibilidad para el resto de mis días a la
hora de afirmar que he visto a cualquier animal en estado medianamente salvaje…
Sin
embargo mereció la pena ya que, cada vez que paso por esa curva, una curva
cerrada y con mucha pendiente, entre
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