viernes, 3 de febrero de 2012

Jornadas micológicas, cuchillos nómadas y otras desventuras...



Fin de semana mítico en Luesia: las jornadas micológicas.  Juan con gafas nos engaña a su mujer, a Chaparro y a mí para ir a buscar su misterioso cado de rastreras.  Nos montamos en su Panda cascarrabias, cuyos asientos parecen lijas con incrustaciones de clavos, y nos vamos a la zona de Valdiguara (no puedo concretar más para no desvelar secretos micológicos).  El monte está lleno de locos de los hongos, canasto y cuchillo en mano; en la caseta de los forestales se acumulan las setas para identificar… y nosotros mientras tanto, hora tras hora, continuamos buscando las setas de Juan.  De improviso, Chaparro avista la primera rastrera. Acudimos a su llamada dispuestos a no dejar ni una sola seta en su sitio…  y yo, en lugar de setas, encuentro un cuchillo de cocina, de la tipología “cuchillo de cocina de mango de plástico tipo años sesenta”, con huellas de mordiscos en la empuñadura, y bastante barro encima.  Da la casualidad de que se trata de un cuchillo perdido por Juan el año anterior, en esa misma zona, mientras buscaba el mismo cado… ¡y un año después lo encuentro yo!  Sigo a los demás monte a través, todo contenta con mi hallazgo (y sin una sola seta), cuando me tropiezo.  Lo único que recuerdo de esa caída es rodar y rodar hasta trabarme debajo de un arbusto, llena de arañazos, y escuchar a los demás gritar mi nombre asustados…  el cuchillo sesentero ha desaparecido, así como mi navaja.  Aturdida miro a mi alrededor, tumbada entre las hojas, y observo una seta, semejante a una flor, escondida entre las raíces del arbusto.  La recojo como puedo y bajo del monte dolorida y con una raspadura en la tripa de la que aún guardo una cicatriz.  Llegamos a la caseta de los forestales, muestro a Félix Compaired mi única seta y, ¡sorpresa!  ¡¡No saben qué seta es!! Así que, a pesar del viaje en panda, de la caída monte a través, y de no haber conseguido recoger ni una sola rastrera, ese día queda marcado como mítico en mi ideario por haber encontrado y perdido un cuchillo sesentero mordisqueado, y haber conseguido ¡la única seta de Luesia que no sale en los libros!

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